Aunque es cierto que adornarse las orejas para verse más bello no es más que una costumbre tribal; algunos piratas usaban arracadas por una cuestión heroica, atravesar determinado paso difícil, por ejemplo, en una embarcación, doblar el cabo de la vela o atravesar el estrecho de Gibraltar, en fin, así se reconocía a los intrépidos. Entre los cosacos "guerreros libres" el pendiente los identificaba como hijos únicos varones de una familia y el pendiente los eximía de las misiones de riesgo.
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