sábado, 16 de mayo de 2020

129. SALVADO POR LA CAMPANA

Hace algunas décadas los sepultureros notaron unos arañazos en los ataúdes y algunos cuerpos girados en su interior y se dieron cuenta que estaban enviando al otro mundo gente a la que aún no le había llegado la hora, por ello tomaron la costumbre de amarrar una cuerda al difunto, hacerla pasar por un agujero y atar el otro cabo, en el exterior, a una campana; así si el difunto no era tal, la expresión "salvado por la campana" toma su significado inicial. Hoy día es harto improbable que esto suceda, pues, aunque suene molesto, lo que se entierra es apenas el coco y la autopsia da cuenta de la cuerda y la ausencia de campana en los cementerios.

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