Cuentan que hace 1900 años el general Tito tomó Jerusalén y puso en llamas el templo santo. Los soldados transmitirían tal hazaña como HEP ─Hierosolym est perdita─ (Jerusalén ha caído) y quien lo entendía respondía !!Hurra¡¡ ─expresión de alegría─. Más tarde Adriano levantaba su copa diciendo HEP HEP y el senado romano replicaba !Hurra¡ He ahí el nacimiento del trágico y burlón grito: (Hip hip hurra).
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